1 Formando personas con criterio.

Porque en el proceso educativo tenemos que formar para la vida y no perder este referente, queremos personas buenas en el colegio y fuera de él. Capaces de dar lo mejor de ellos mismos cuando no haya nadie mirando.


Por encima de la metodología, magistral o activa, interactiva o analógica, naturalista o futurista… está la figura del educador y él como persona, como transmisor de la cultura, entendida en sentido amplio. El educador, sea el padre o el maestro, debe de tener una serie de valores adquiridos, esto es, virtudes, que puedan ser soporte del proceso educativo y que puedan ser inspiradoras e imitables en quien las observe.


En esta pequeña selección de valores que os queremos presentar hemos elegido los que consideramos clave para poder transmitir a nuestros alumnos, para que les puedan ser de utilidad en su vida futura, tomando el contexto de la tutoría (tanto con la familia, como con los alumnos) como lugar en el que podrían desarrollarse estas ideas.



En este primer artículo, hablaremos sobre la importancia de tener un criterio firme y bien definido, pues creemos que es parte de la forja del carácter para enfrentarse a las situaciones cotidianas.


Tenemos que formar personas que sean capaces de elegir el bien y acertar. Para ello es importante que los padres puedan reflexionar sobre estas preguntas:
– ¿Aprovechamos en casa las oportunidades que se brindan habitualmente, películas, noticias, comentarios del colegio, para aclarar ideas sobre la justicia, lo bueno y lo verdadero?
– En este aspecto, ¿Vivimos y así les transmitimos a ellos, que no se debe juzgar a las personas, que lo que se debe juzgar como bueno o malo, verdadero o falso son los actos?
– ¿Les vamos enseñando a saber ser críticos con lo que oyen y leen? ¿Aprovechamos los periódicos, por ejemplo, para que formen su idea de las noticias?
– Cuando una película nos parece inapropiada, ya sea por violencia, sexo, etc. ¿Apagamos la TV o “nos la tragamos”?
– ¿Dejo que mis hijos accedan a contenidos audiovisuales sin supervisión?


La principal idea es que somos libres, y por ello libres de elegir. Pero la verdadera libertad no es hacer lo que quiera, sino, hacer el bien porque quiera.


Al mismo tiempo, hay que enseñar que, al elegir el mal, soy menos libre, pues me dejo llevar por el “me apetece”, siendo más esclavo de mis instintos,


Todas las personas tratan de elegir el bien, e incluso cuando no hacen lo correcto, lo hacen porque creen que es bueno.


Por ello, debemos poner orden nuestra escala de valores y pensar hacia donde queremos que lleguen nuestros alumnos, debemos ayudarles a orientar sus preferencias.


El verdadero sentido de la libertad es elegir el bien.
La libertad puede ser el control de la razón y la voluntad sobre los instintos y los apetitos.


Por ello también deberíamos de tener en cuenta el saber OBEDECER, pues vivimos en sociedad, y existen unas normas que cumplir para poder participar correctamente en ella. Educar con límites y normas claras, en primer lugar, en el hogar, que se entiendan y practiquen es educar para la vida. Algunas preguntas que pueden plantearse los padres son.
– ¿Pienso que obedecer, en mi trabajo, en mi vida social supone una negación de mi libertad?
– Por medio del deporte, los juegos, etc. todo aquello que requiere un reglamento se puede inculcar el amor a la obediencia ¿aprovecho esos momentos con mi hijo para ir explicándole para que sirve obedecer?
– Cumplidos los cinco años de edad, ¿se combinar la exigencia con la explicación, dando razones para obedecer a mi hijo? Por ejemplo, el amor a sus padres.
– ¿Ejerzo la autoridad con firmeza, buscando y exigiendo que el hijo obedezca a la primera, o por comodidad digo las casas y no exijo su cumplimiento?


El sentido de la obediencia, no es otro que facilitarle un espacio seguro en el que pueda desarrollarse con autonomía, conociendo cuales son las consecuencias a determinados acciones, qué es lo que se espera de él y que puede esperar de nosotros.


Juan Antonio Sánchez
Asunción Boado
Javier Plaza
Colegio Alborada

Bibliografía
Boado A. (2015) Convivencia y tutorías, Alcalá de Henares España, colegio Alborada.
Plaza J. (2017) Plan de formación tutoría de grupo, Alcalá de Henares España, colegio Alborada.

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