Bilingüismo: Una puerta abierta al mundo.

Hoy en día oímos muy a menudo que los niños tienen que aprender inglés. Detrás de esta afirmación suele haber unos padres preocupados por su propio nivel de inglés. También suele haber muchas dudas acerca del tema. Muchos se preguntan si el bilingüismo es la opción que deben escoger para sus hijos.


Estas dudas no solo son frecuentes, sino muy lógicas. Es simple: Los padres quieren lo mejor para sus hijos.
En esta entrada intentaré describir algunos de los beneficios del bilingüismo en la escuela y en casa para mitigar esas dudas y ayudar al lector a conocer más hechos sobre este fenómeno.

Unos años atrás, ser bilingüe generaba mucha incertidumbre. En la década de los 60 se creía que aprender dos idiomas a la vez suponía un hándicap en el desarrollo de los niños. Además las personas bilingües formaban parte de una minoría. Sin embargo, hoy en día cerca de un 43% de la población es bilingüe y un 13% trilingüe. Cada vez son más frecuentes los estudios que analizan sus beneficios y el impacto de este cambio en la sociedad.

Beneficios neurológicos

Según varias investigaciones el beneficio más llamativo del aprendizaje de un segundo idioma en edades tempranas (de 0 a 6 años) es principalmente neurológico.

El cerebro de los niños expuestos a un segundo idioma es diferente. Se ha demostrado que estos niños tienen más densidad de materia gris. También retrasa la aparición de enfermedades como el Alzheimer en la edad adulta.


En el cerebro de los niños bilingües se incrementa visiblemente la actividad neurológica. Presentan mayor actividad en una zona del cerebro llamada corteza dorsolateral prefrontal. Esta zona, es la encargada de la función ejecutiva. Lleva a cabo tareas como resolución de problemas, flexibilidad cognitiva, memoria de trabajo, tareas organizativas y planificación, entre otras. Además se ha observado que estos niños tienen facilidad para concentrarse más rápidamente al cambiar de una tarea a otra. Esto sucede porque al escuchar dos idiomas alternando entre ambos de manera frecuente supone un entrenamiento constante para el cerebro.


También comprenden mejor la idea general de los mensajes que reciben y filtran la información importante de la secundaria.


Este cambio neurológico comienza desde que se comienza a escuchar dos idiomas, pero es mucho más llamativo en los niños de 0 a 6 años. Es la edad conocida como el “Periodo crítico lingüístico”. Los bebés son genios a la hora de aprender idiomas. Su plasticidad cerebral se está desarrollando en ambos hemisferios del cerebro.


Está demostrado que en la edad adulta el lenguaje se aprende utilizando fundamentalmente el hemisferio izquierdo. Es decir, lo aprendemos por razones lógicas: porque lo necesitamos, porque lo decidimos, … pero no se desarrolla de la misma manera en el hemisferio derecho.

Este hemisferio es el encargado de las emociones, motor de nuestros sentimientos. Si el segundo idioma se aprende a una edad temprana los niños lo desarrollan como parte natural, emotiva, afectiva y que pueden utilizar en su día a día. Es un aprendizaje global, mientras que en la edad adulta, por mucho dominio que se tenga del segundo idioma, es un aprendizaje parcial. En resumen, cuanto antes mejor.

Beneficios sociales y personales

El primero y más llamativo son las posibilidades en el mundo laboral. Según la revista Forbes, saber idiomas aumenta un 37% las posibilidades de encontrar trabajo. También afirman que el 70% de los puestos de responsabilidad y directivos exigen a los candidatos poder desarrollar su actividad en otro idioma, es decir, dominar al menos dos idiomas.

Sin embargo ser bilingüe aporta beneficios sociales también desde edades tempranas. En las escuelas bilingües españolas los niños no reciben simplemente clases de gramática. La misma idea de imaginar a un bebé en clase estudiando el present simple nos parece ridícula, ¿verdad? El segundo idioma se aprende a través de imágenes, canciones, y sobre todo con comunicación. Los docentes enseñan creando conexiones personales, relacionándolas con el medio de los más pequeños. Es cada vez más frecuente que escuchen las mismas canciones, cuentos, rimas, juegos, etc que los niños nativos. Esto crea una base cultural común que hace que al crecer estas personas tengan una conexión basada en sus recuerdos de la infancia.


Así mismo, cada vez más niños pueden disfrutar de intercambios culturales desde la etapa de primaria, por ejemplo. Muchos alumnos tienen la oportunidad de viajar unas cuantas semanas a otro país pudiendo ir a colegios extranjeros. Allí aprenden, como en su propio colegio, los contenidos utilizando un segundo idioma. Esto les proporciona muchas más oportunidades sociales a las que no estarían expuestos si solo dominasen su idioma materno.

En la adolescencia o edad adulta las posibilidades de hacer amigos de diferentes nacionalidades se incrementan. Esto tiene un impacto en la manera de pensar de estos sujetos. Al salir de la zona de confort experimentan otras culturas y les proporciona una apertura de miras, muy beneficiosa para la vida personal y profesional.

¿Qué se puede hacer desde casa?
En este punto, muchos padres consideran que si ellos no son bilingües no pueden ayudar a sus hijos. Nada más lejos de la realidad.

Las familias tienen un papel fundamental en el desarrollo lingüístico de los niños. Este papel se ve apoyado por la escuela bilingüe, sin embargo, hay muchas cosas que se pueden hacer en casa para ayudar.

Crear una base emocional segura.
Lo primero es divertirse con el idioma. Da igual el acento que tengamos (los españoles estamos particularmente avergonzados por nuestro speaking y nuestro acento). Sin embargo, es hora de sacudir esa vergüenza y ponerse a disfrutar con los niños. Es mucho más beneficioso hablar y jugar con nuestros hijos en inglés que no hacerlo.

Haciéndolo creamos un vínculo emocional que fomenta que los niños quieran aprender el idioma. Viendo los errores de sus padres aprenden que nadie es perfecto y que equivocarse forma parte del aprendizaje. Además crea un vínculo emocional con la práctica del idioma que los niños necesitan para aprenderlo de manera más global (utilizando los dos hemisferios del cerebro).

Si nos preocupa que esos errores sean recurrentes, el mismo niño se dará cuenta y los corregirá en casa. Lo cual le hace sentir importante e inteligente (es clave recalcarles de nuevo que todo el mundo se equivoca. No queremos niños listillos).

Crear oportunidades para utilizar y escuchar el idioma.

Escuchar el idioma en diferentes contextos es muy beneficioso para adquirir los sonidos y expresiones coloquiales más comunes. Además genera oportunidades interculturales. Pongamos que a una adolescente (o autora de este artículo) le gusta Harry Potter y está acostumbrada a ver las películas en inglés. Podrá compartir bromas, frases y expresiones de la película con amigos en el extranjero. Esto genera más oportunidades de crear amistades. No soy partidaria de muchas horas de televisión ni videojuegos, sin embargo, si tiene que ser así podemos aprovechar para que esos momentos provoquen un cambio en el cerebro de nuestros hijos de manera pasiva.

Hay diferentes maneras de crear oportunidades de aprendizaje según la edad de los niños. Películas, cuentos, libros, juegos de mesa, experimentos, deportes, canciones, artistas… aquello que más se ajuste a los gustos de cada niño. Como siempre cuanto antes se empiece, mejor. Para ello es conveniente preguntar al tutor de los niños, o incluso consensuarlo con ellos para ver qué es aquello que le podría gustar.

Formarse

Buscar información, preguntar y pedir ayuda. Cada niño es diferente, y aprende de manera diferente. Sin embargo, cuanto más sepan los padres sobre el tema, mejores recursos tendrán para que sus hijos aprendan inglés.

Es muy útil buscar libros, seguir cuentas en las redes sociales que nos inspiren, artículos relacionados con el tema, ver charlas online como Ted talks.

También puede ser de gran utilidad preguntar a los profesores. Ellos les conocen bien y suelen tener acceso a más documentación relacionada con el tema, de modo que pueden aconsejar de manera más adecuada a las necesidades de vuestro hijo.

Aplicarse todo esto a uno mismo.


No tener miedo a cometer errores, aprovechar las oportunidades para aprender. El objetivo es conseguir un ambiente bilingüe del que todos se puedan beneficiar. Si se va haciendo poco a poco los miembros de la familia también se verán afectados por esos cambios neurológicos, aunque sean más visibles en los pequeños de la casa.

Todo esto está al alcance de cualquier familia.

Todo esto está al alcance de cualquier familia. No todo el aprendizaje ocurre viajando a destinos carísimos para que los niños practiquen el inglés. Lo que más ayuda a los niños es normalizar el aprendizaje del idioma en casa. Ver a sus padres intentándolo, jugando con el idioma y pasándoselo bien.

Por lo tanto, la adquisición de un segundo idioma resulta muy beneficiosa para las personas, sobre todo si se comienza a aprender en el hogar y a una temprana edad. Está al alcance de muchos, en mayor o menor medida y generalmente resulta útil a la hora de aprender, socializar y trabajar.


No hay que tener miedo a este cambio sociológico que está ocurriendo ya en toda Europa, dentro de nuestras clases y casas. Es una oportunidad fantástica que abre a nuestros hijos y alumnos las puertas al mundo.

Cristina Marcos
Tutora de Primaria
Colegio Alborada

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